Ver sin mirar

By Maite Rico

Un impresionante ejército de esqueletos recibe animoso a los visitantes. Iñaki y Daniela entran expectantes en la hermosa Galería de Paleontología, una de las joyas del Museo de Historia Natural de París. El sobrecogimiento dura unos segundos. De inmediato desenfunda cada uno su cámara y comienza el safari fotográfico. Poseída por el espíritu del maestro Ciruela (ese que no sabía escribir y puso escuela), la tía intenta ilustrar a los pequeños sobrinos sobre las maravillas que tienen ante sus ojos: la carcasa portentosa de ese rinoceronte centenario, o la ballena de 20 metros, o el cocodrilo gigante del Mesozoico, con sus terroríficos dientes… En vano. Como dos pequeños japoneses enloquecidos, Iñaki y Daniela están sumidos en el frenesí de sus cámaras. Clic, los huesecillos de los batracios de las vitrinas, clic, la jirafa, clic, el diplodocus. ¿Pero por qué no los miráis al natural? La pregunta se topa con un destello de reproche en la mirada de sus madres. ¿Qué tiene de malo que hagan fotos?

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Source:: Tecnología por ElPaís.com

      

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