“En el Vaticano somos muy tecnológicos”
Si cada byte de información que genera el mayor proyecto de la Biblioteca Vaticana fuera un grano de arroz, daría para bañar de cereal 10.000 veces la Ciudad del Vaticano. Para que joyas como el Códice vaticano, una Biblia del siglo IV escrita sobre lo que parecer ser fina piel de antílope, sigan venciendo la usura del tiempo por los siglos de los siglos, el Vaticano acomete la mayor digitalización jamás emprendida por una biblioteca en el mundo. Junto al Cortile del Belvedere, el gran patio renacentista que concibió Bramante, se están fotografiando y escaneando 82.000 manuscritos, 45 millones de páginas, que equivalen a casi 50 petabytes (la lluvia de 50.000 billones de granos de arroz con que arranca este texto). Los archivos informáticos guardados en discos duros son los nuevos cajones de madera donde los documentos se libran del daño de la luz, el tiempo y los virus.





