Jugones sin balón
Son deportistas profesionales. Juegan en ligas organizadas, disputan dos partidos por semana y entrenan prácticamente a diario. Cobran un sueldo, forman equipos y compiten por alcanzar un Mundial que premia al ganador con cerca de un millón de euros y que este año se ha celebrado en París, Londres, Bruselas y Berlín. Grandes marcas les patrocinan y tienen legiones de seguidores que compran entradas para verles jugar. Y no, no son futbolistas, sino la evolución del gamer: son maestros de League of Legends, uno de los juegos con más usuarios en todo el mundo.





