La startup mexicana Kichink, premiada por Google
Claudio del Conde (México D.F., 1983) comenzó a gritar algo raro en la regadera (ducha en España). “No sé, yo me asusté”, dice su mujer, Claudia de Heredia (México D.F., 1982). Ambos llevaban casi un año trabajando en un proyecto sin nombre. De repente, se puso a escribir algo en la mampara de cristal: Kichink. El nombre de su empresa sería una onomatopeya que reproduce el ruido de las viejas máquinas registradoras de los comercios.





