Cómo evitar que un ciego vea fantasmas
Para una persona que ha perdido la vista, la promesa de distinguir aunque solo sea entre luces y sombras resulta esperanzadora. Desde hace cinco años, están disponibles unos implantes que se colocan directamente en la retina, esos transformadores tras los ojos que convierten todo lo que vemos en señales eléctricas digeribles para el cerebro. Una enfermedad que afecta a una de cada 4.000 personas, la retinosis pigmentaria, arrasa con las células más externas de esos órganos y deja ciegos, antes o después, a todo quienes la padecen. Su campo visual se va reduciendo por cada lado hasta dejar una última rendija vertical con la que asomarse al mundo. Al final, también esa rendija desaparece.





