Cuatro años más para conseguir el coche (de verdad) autónomo
Las compañías de automóviles llamaron a las puertas del CES a mediados de la primera década del nuevo siglo. En la feria de 2016 vuelven a hacer gala de los stands más descomunales, en torno a los que revolotean ejércitos de periodistas, compradores, técnicos de la competencia e incluso algún famoso residente en Las Vegas, como el mago David Copperfield. Tanto despliegue contrasta con la estética, más sencilla pero igual de estudiada, de las empresas tecnológicas. Los coches quieren hacerse notar en el hábitat natural de los gadgets que pueden asirse con la mano.





