Cuando la robótica busca solución a los desafíos médicos
Comunicarse con las máquinas y poder controlarlas a través de la mente tiene tanto de sueño de ciencia-ficción como de desafío médico. Sin embargo, el investigador español José del Rocío Millán tiene claro que es ahí hacia donde quiere dirigir su trabajo. Busca llegar a manejar robots sin tener que mover ni un dedo. El objetivo último es ayudar, a través de una interfaz cerebral, a hacer más fácil y cómoda la vida de las personas con discapacidad motora. Con esta meta ha diseñado ya varios robots. El primero permitía controlar una silla de ruedas con el cerebro, y ahora, varios años después, ha desarrollado un exoesqueleto que devuelve la movilidad a las piernas, una prótesis que ayuda a las articulaciones de la mano y un robot de telepresencia. Todos ellos funcionan de la misma manera: se coloca una caperuza de goma con electrodos en la cabeza de la persona discapacitada; estos electrodos están vinculados a un ordenador incorporado y, sin mover un dedo, el cerebro ordena al robot que haga una serie de movimientos.





