Al cine en realidad virtual le cuesta entrar en las pantallas
Si en su día el cine en 3D iba a ser la madre de todas las revoluciones, la realidad virtual le ha tomado ahora el testigo. El resultado de las producciones en 3D es de sobra conocido, pero el mundillo de las experiencias inmersivas pretende escribir su guion de otra manera, a un ritmo mucho más lento. Intenta dar pequeños pasos para que su tecnología tenga un sitio en el patio de butacas. Lo único malo es que el entorno real, no precisamente virtual, del que dependen, como los elevados costes de producción y de las gafas, no ayuda a que emerja con fuerza lo que podríamos denominar un nuevo género cinematográfico.





