La digitalización se apodera de las oficinas de Correos
La guerra al papel comenzó tiempo atrás, pero hasta hace cuatro años parecía imposible derrotarlo. La irrupción de las nuevas tecnologías ha ayudado a Correos a transformar sus oficinas en un crisol digital. Salvo que nos hayan dejado un aviso de recogida o una multa por malos conductores, toda la interacción en sus establecimientos hay que leerla con ceros y unos. Los formularios han pasado a mejor vida al mismo tiempo que la técnica se ha apoderado de un servicio más que centenario. “En pleno siglo XXI, sonaba mal que nuestros clientes tuvieran que rellenar papeles. Hemos simplificado las barreras a los consumidores con la eliminación de los impresos”, explica Carlos García, subdirector de la red de oficinas de Correos.





