Internet de las cosas y motor: cuando los coches hablan con los puentes
El anciano químico no está seguro de haber escuchado correctamente: “¿10 litros de ligroína?”. Bertha Benz vuelve a insistir. Lo hace con justa razón. Es agosto de 1888 y ella está haciendo historia al recorrer más de 100 kilómetros en el primer automóvil con motor de combustión interna, que desde aquella fecha no ha parado de transformarse. Hoy, 130 años después de aquella anécdota, la industria automotriz quiere romper todos los paradigmas y busca marcar un nuevo hito: vehículos inteligentes que hablen entre sí y que sean capaces de entender lo que sucede en su entorno.





