Los robots que brotaron del fango no quieren ser como tú
Los dioses mayas no se andaban con costillas. Cuando les tocó crear al ser humano, empezaron por el barro. Como era de esperar, el resultado fue regulero. Las fangosas criaturas no se tenían en pie. Se desmoronaban progresivamente al intentar moverse. Como masa veneradora, dejaban bastante que desear, así que finalmente fueron repudiadas.





