La inteligencia artificial tiene una deuda contigo
Las fronteras entre el mundo digital y el mundo físico han caído hace tiempo. Vivimos conectados a nuestro móvil. Los muros de las redes sociales son visitados por más personas que las plazas municipales y nuestras vidas están influenciadas por decisiones tomadas por algoritmos. Para bien –decisiones médicas críticas–, para fines más dudosos –influencia política- o simplemente para optimizar ciertos procesos, como encontrar un taxi o robar segundos de tu atención.





