Los robots ya no solo imitan
Si una persona quiere montar un mueble de IKEA, lo normal es que se guíe con las figuras que aparecen en las instrucciones. Es decir, aprende a ejecutar autónomamente una tarea en un entorno real a partir de imágenes en dos dimensiones. Eso requiere capacidades complejas, como figurar un concepto mentalmente y memorizarlo, reconocer y superar posibles obstáculos que se encuentren en el espacio físico y saber distinguir de otros objetos las piezas que se necesitan. Se trata de características del aprendizaje humano, estudiadas por disciplinas como las ciencias cognitivas y las neurociencias. Encontrar la manera de replicar esas características en los robots es una de los desafíos actuales para distintos investigadores y empresas del sector.





